Historia

Un poco de historia. Nacimiento del Long Range en Argentina

Desde el año 1998, luego de haber realizado mis primeros pasos como egresado del curso de Sniper, brindado por el 7mo Grupo de FF.EE. del ejército de EE.UU., tuve un sueño que compartí entre muy pocos tiradores, contar en nuestro país con instalaciones para el desarrollo de una disciplina orientada a tiradores de fusil de precisión, si bien tenía conocimiento que la misma se practicaba desde hacía unos años en muchos países del mundo, no era aceptada aquí en esos tiempos porque rompería con la doctrina y escuela del tiro de precisión tradicional.

Daniel Silva y José Genaro Báez
Daniel Silva junto al presidente del RENAR (hoy ANMaC) José Genaro Báez

En el año 2003, obtuve la acreditación de la Academia FAEDT Formación avanzada y Entrenamiento en Disciplinas de Tiro, exclusivamente orientada en la formación de tiradores de precisión deportivos, con el transcurso de los años fui incorporando materias que creí fundamentales en la formación de los tiradores como Óptica aplicada al Tiro -con el Licenciado Patti-, fundamentos Balísticos -con el Licenciado Gustavo Ruiz- y, con en el tiempo, se fueron sumando más y más tiradores que se sentían identificados con una misma causa, una misma pasión, por el tiro con fusil de precisión.

Se hizo muy difícil implementar al 100% el proceso de esta particular disciplina, surgieron muchos obstáculos, entre ellos no contar con una instalación acorde que permitiera ubicar blancos desde 100 a 1.000 metros.

Si bien, el presupuesto que se necesitaba para poner en marcha este proyecto no era muy alto, debíamos encontrar un lugar alejado de zonas urbanizadas, con una configuración que aprovechando las características geográficas naturales pudiera brindar las medidas de seguridad necesarias.

Nos encontramos que los únicos lugares para comenzar con este deporte en el país eran pocos y alejados, entre ellos los campos de entrenamiento perteneciente a bases militares.

Para reunirnos con el propósito de entrenar y disparar en estos lugares, fue necesario obtener muchos permisos; primeramente, canalizar, fundamentar e impulsar tal solicitud, para obtener el beneficio de que nos autoricen ya que no existe, inclusive en la actualidad, un polígono habilitado con las características y distancias que exige esta disciplina.

Como Academia realicé un pedido formal al Ejército Argentino para el uso de sus instalaciones. Luego obtuvimos acuerdos mediante convenios, para brindar múltiples capacitaciones, DesertTech en Argentina junto a Patagonia Ballistics; el primer Curso Internacional de Long Range dictado por el Master Sniper Frank Galli. Luego el primer Curso Internacional de Extreme Long Range, dictado por el Master sniper Eduardo Abril De Fontcuberta (de quien me hice muy amigo) y fue quien brindó los contactos que hicieron posible un mejor desarrollo de la disciplina.

Ocurrió, que a pesar de la muy buena voluntad de los oficiales superiores que contactamos, quienes manifestaron su solidaridad, gestión y la pasión que los caracteriza, la frustrante realidad era que siempre estábamos atados a la suerte que marcaban los cambios de jefaturas y las políticas institucionales. Me sentí un poco decepcionado, caminando con un puñado de colaboradores transitando el desierto.

Pero la constancia siempre tiene sus frutos, el camino de la vida me llevó a conocer personas que se sumaron alimentando, cargando de energía y fortaleciendo la idea cada vez más presente de formalizar una Asociación Deportiva.

Y eso es lo que nos convoca a todos para compartir algo juntos….

El tiro, en cualquiera de sus modalidades, es algo que el hombre hace y ha hecho siempre. Así como existen comunidades que comparten el idioma, costumbres, arte, valores y visión del mundo.

En el tiro existe el interés común por compartir uno de los instintos más primitivos transformados luego en el arte de la precisión.  Este primitivo instinto y ancestral, lo llevamos en nuestro ADN.

Diremos que no es posible definir el LR sin antes practicarlo, como no se puede definir ninguna ciencia ni disciplina, antes de involucrarse en ella.

Como en cualquier ciencia o disciplina, se percibe su concepto claramente y noción precisa, cuando ya el hombre ha dominado las múltiples técnicas y ha adquirido el conocimiento suficiente para “hacer Long Range”.

El TLR más que ninguna otra disciplina necesita ser vivida, vivámosla a partir de este día.

Daniel Esteban Silva
Presidente
ATiLDRA